Exposición en el Museo Juan Cabré de Calaceite (junio y julio 2009)

Tarjetón de invitación
La inauguración esta prevista para el sábado 6 de junio a las ocho de la tarde. La exposición se mantendrá hasta el 26 de julio de 2009. Me apetece muchísimo porque el espacio, mejor dicho los espacios expositivos tienen mucha personalidad. También el pueblo y el entorno son muy especiales. Tengo total libertad para el planteamiento, lo que añade atractivo, puedo seleccionar música, incluir vídeo…. Conforme vayan surgiendo las ideas de lo que voy a hacer lo iré adelantando aquí.
LOS DOMINGOS POR LA TARDE, LOS LUNES Y LOS MARTES ESTA CERRADO EL MUSEO. DE MIERCOLES A SABADO ESTA ABIERTO POR LA MAÑANA DE 11 A 2 Y POR LA TARDE DE 5,30 A 9 Y LOS DOMINGOS POR LA MAÑANA DE 11 A 2
El titulo de la exposición es “AL CORAZÓN”, y ese es el único o el principal nexo entre todas las obras que voy a llevar, aparentemente muy variadas en técnicas motivos y tamaños, ya se que eso no es comercial, que puede dar impresión de dispersión, de falta de estilo, etc. y me importa un bledo. (!Que sensación de libertad poder decirlo!). Personalmente me resulta aburridísimo trabajar siempre en lo mismo o de la misma forma o con los mismos materiales. No obstante lo respeto, sencillamente, para bien o para mal, yo no soy así. Por algún motivo nunca he olvidado estos versos de León Felipe que venían en el libro de Literatura de COU y que decían, más o menos:
No rezar nunca como el sacristán sus rezos.
Pasar por todo una vez,
una vez solo y ligero.
Que no hagan cayo las cosas,
ni en el alma ni en el cuerpo.
Espero que os guste y si queréis darme opiniones, aquí mismo lo podéis hacer.
ANTON CASTRO me ha escrito el siguiente texto que hemos impreso en unos tarjetones para los visitantes de la exposición:
LOS PINTORES DE UN PINTOR
Fue el músico Carlos Satué quien me puso tras la pista del pintor e ilustrador Antonio Álvarez. Cuando vi su obra le dije, de forma idéntica al galerista y fotógrafo Pepe Rebollo: “¡Cuántos pintores hay en ti!”. Es cierto. En Antonio Álvarez hay varios artistas. O mejor: hay, ante todo, un pintor que va y viene por campos abiertos y encrucijadas, un pintor que no se afana en tener un estilo sino en hallar estilos, sesgos, manchas, emociones. Antonio es un pintor que enreda, que inventa, que disfruta con los materiales, con los secretos del oficio. De entrada, es un amanuense: alguien que se embadurna los ojos, el corazón y las manos con el paisaje, con lo que se ofrece, suntuoso o untuoso, ante esa mirada hambrienta de formas, de destellos, de instantáneas y de texturas. Y es también un trabajador que desprecia el cansancio o la tiranía del tiempo: crea, investiga, busca, con la paciencia del orfebre, con la voracidad de quien desea someter, temblor a temblor, ondulación a ondulación, todas las luces de las estaciones.
Donde mejor se ve a Antonio es en su estudio. Tiene dos, en realidad. Uno, en los bajos de su casa, en su bodega, repleta de marinas, de horizontes, de flores, de figuras insinuadas, de juegos con la madera, de mosaicos que copian a la vertiginosa acuarela segmentos de la naturaleza. Ahí, con esa pulsión incontenible que en él es pasión por la vida, connivencia con el misterio, opera con frenesí, a golpe de intuición, con gestos, con huellas de sombra y de luz sobre el papel, el lienzo o la madera. Ahí nos encontramos al pintor intimista y variado, que no se conforma con nada, que no se conforma con hacer siempre variaciones sobre un único tema. En la muestra se percibe claramente esta línea de investigación de Antonio Álvarez: asómense a sus plantas, a sus terrenos, a sus vaguadas, asómense a los campos desmayados y ocres donde el fuego alinea los trigales, alza muros o sigue las líneas de fuga de lontananza. Asómense a sus mares y a sus noches. Ahí se percibe qué es un pintor y el enigma de la pintura en formatos pequeños: aguadas, tintas chinas, carbones, óleo, acrílicos… Antonio Álvarez se sitúa en el centro del mundo con toda la ebullición de las imágenes.
Hay otra parte fundamental de Antonio: su condición de pintor hiperrealista que explora la huella de la decadencia en el paisaje urbano, el olvido que se instala en las casas decrépitas como un lamparón. Estas obras son tan minuciosas que Antonio invierte muchos meses en cada una de ellas. Las realiza en su taller exterior, más luminoso y despejado, a la técnica de la acuarela, de gran formato. La claridad del jardín germina y se instala en las piezas, con lentitud, con la costra de un oro viejo o el aroma de un ponche de siglos. Ahí, con calma y concentración, pincelada a pincelada. Antonio Álvarez alza sus paisajes, sus ruinas, sus bellezas demolidas o heridas por el inexorable paso de las horas y la fecundación del pasado.
En esta muestra está Antonio Álvarez al completo. El soñador, el místico, el artesano incansable del color. Aquí está un hombre de acción que encierra el mundo en el gesto de la mano y descompone, para todos, su hermosura y sus desgarros.
Antón Castro.
Gracias Antón por tu generosidad.
Más sobre el lugar: www.arqueotur.org/yacimientos/museo-juan-cabre.html
This entry was posted on Domingo, Mayo 31st, 2009 at 19:39 and is filed under EXPOSICIONES. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
